Hammam o sauna: en qué se diferencian y cómo decidir
La sauna da calor seco a temperatura alta; el hammam, o baño turco, da calor húmedo con vapor y a menos temperatura. Si te agobia el vapor, suele ir mejor la sauna. Si un calor muy fuerte se te hace cuesta arriba, suele ir mejor el hammam. Y si tienes los dos a mano, lo más práctico es probarlos el mismo día.

Las diferencias, de un vistazo
Antes de comparar, una curiosidad que explica muchas confusiones: el hammam marca menos grados, pero mucha gente lo percibe igual de intenso, porque con tanta humedad el sudor se evapora peor. Por eso las temperaturas sirven de orientación y poco más. Dicho esto, las diferencias son estas:
- Tipo de calor: seco en la sauna, húmedo en el hammam.
- Temperatura orientativa: de 70 a 90 grados en una sauna clásica y de 40 a 50 grados en un hammam. Cada centro ajusta las suyas.
- Humedad: baja en la sauna; muy alta en el hammam, hasta el punto de que la sala se ve blanca de vapor.
- Material habitual: madera en la sauna; piedra, azulejo o cerámica en el hammam.
- Primera impresión: golpe de calor en la cara y los hombros en la sauna; aire denso y paredes mojadas en el hammam.
Cómo es entrar en una sauna
La sauna que se encuentra en la mayoría de spas sigue el modelo finlandés: una cabina de madera, bancos a distintas alturas y una estufa con piedras. El calor se acumula arriba, así que el banco alto pega más fuerte que el bajo. Si es tu primera vez, empieza abajo.
En algunas saunas se echa un poco de agua sobre las piedras para subir la humedad unos momentos. Depende de las normas de cada centro, así que si no lo tienes claro, mejor no hacerlo. El metal se calienta mucho, de modo que anillos, cadenas y gafas conviene dejarlos fuera.
A quien le gusta la sauna suele gustarle por eso: un calor corto e intenso, seguido de la calma de salir y tumbarse. Muchas personas lo notan relajante. Otras lo encuentran demasiado fuerte a los pocos minutos, y también es normal.
Cómo es entrar en un hammam
El hammam viene de la tradición de los baños públicos del mundo árabe y otomano, que también eran un lugar de encuentro. En un spa actual queda la parte esencial: una sala cerrada, vapor continuo y bancos de piedra o cerámica. Hammam y baño turco se usan casi como sinónimos.
Dentro cuesta ver a un metro si el vapor está alto, y el pelo y el bañador se quedan húmedos enseguida. A mucha gente le resulta más llevadero que la sauna, porque el calor entra de forma menos brusca; a otras personas les agobia la sensación de aire denso. Si te pasa, acércate a la puerta o sal. Nadie te va a pedir que aguantes. Las gafas, fuera, porque se empañan al instante.
Cómo decidir cuál te va más
Una sola regla firme: si hay embarazo, problemas de tensión o de corazón, o cualquier otra condición médica, consulta con tu médico y con el spa antes de reservar. Y no entres en ninguno de los dos después de beber alcohol.
Por lo demás, ninguno es mejor que el otro. Hay quien disfruta del hammam y no aguanta cinco minutos en la sauna, y al revés, así que estas pistas son solo tendencias:
- Te molesta respirar aire muy cargado de humedad: empieza por la sauna.
- Llevas mal el calor fuerte en la cara: empieza por el hammam.
- Prefieres sesiones cortas e intensas: sauna.
- Prefieres un calor más envolvente y quedarte algo más: hammam.
- Te has peinado para salir luego: ninguno salva el peinado, pero la sauna lo estropea menos.
Si vas a usar los dos: orden y tiempos
No hay un orden obligatorio. Un buen punto de partida es ir de menos a más, primero el hammam y después la sauna, con un descanso entre ambos. Bebe agua antes y después, y si notas mareo o palpitaciones, sal y siéntate: no hay premio por aguantar más. Con 90 minutos puedes alargar los descansos y repetir una ronda. Un ejemplo para un circuito de 60 minutos:
- Ducha y unos minutos de agua templada para entrar en calor.
- Hammam, entre 5 y 10 minutos.
- Ducha fresca y descanso en las camas relax.
- Sauna, entre 5 y 10 minutos, en el banco bajo si es tu primera vez.
- Otro descanso largo y, si queda tiempo, vuelta a la zona que más te haya gustado.
Dónde probar los dos con SpaClick
El circuito de spa incluye las dos zonas en nuestros spas de Barcelona, Bilbao y San Sebastián. El circuito de spa en Barcelona dura 90 minutos, con baño turco y sauna, y cuesta 16,99 €. El circuito de spa en Bilbao dura 60 minutos, con hammam y baño turco y sauna, y cuesta 19,99 €. El circuito de spa en San Sebastián tiene las mismas zonas y duración, por 19,99 €. En Palma no hay circuito, así que no encontrarás ninguna de las dos zonas en esa visita.
Si vais dos, el circuito de spa para dos cuesta 29,99 €. Y si además del calor te apetece un rato en cabina, el circuito con masaje relax de 25 minutos cuesta 39,99 € en Barcelona, 31,99 € en Bilbao y 31,99 € en San Sebastián. Puedes verlo todo junto en opciones de circuito de spa.
Lleva bañador y chanclas, que son obligatorios. La toalla está incluida y no hace falta gorro.
Preguntas frecuentes
¿Qué es más caliente, el hammam o la sauna?
La sauna marca más temperatura, aproximadamente de 70 a 90 grados frente a los 40 a 50 de un hammam. El hammam tiene mucha más humedad, y por eso puede notarse igual de intenso.
¿Hammam y baño turco son lo mismo?
En un spa se usan casi como sinónimos: los dos nombres hablan de una sala de vapor con calor húmedo.
¿Cuánto tiempo se puede estar en una sauna o en un hammam?
Como orientación, entre 5 y 15 minutos cada vez, con descanso entre una y otra. Si te encuentras mal, sal antes.
¿Se puede ir a la sauna o al hammam durante el embarazo?
Depende de cada caso, así que consulta con tu médico y con el spa antes de reservar.
¿Qué se usa primero, el hammam o la sauna?
No hay una regla fija. Empezar por el hammam y pasar después a la sauna es una forma suave de ir subiendo el calor, con un descanso entre ambos.

